Friday, July 08, 2011

Jugando a la brisca con las cartas de un tarot

En ocasiones la vida
sin aparente razón
hace que pierdas de vista
lo que se halla en tu interior.

Algunas veces la prisa
nos empuja al descontrol
y no vemos la salida
de ninguna situación.

La tristeza te domina;
ya no sientes el calor;
la esperanza está perdida;
solo existe desazón.

Y llega entonces un día
en que por fin sale el sol
y se cierran las heridas
y superas el dolor.

Sientes de pronto la brisa
que aligera el corazón
y una nueva melodía
se funde con tu canción.

Y así, con una sonrisa,
te sale al paso el amor
mientras juegas a la brisca
con las cartas de un tarot.

Thursday, June 03, 2010

Sonará el último timbre


Sonará el último timbre.

Hoy no borraré la pizarra.
Querré dejarla de recuerdo
Y se perderá mi mirada
Entre libretas y cuadernos.

Apagaré la luz al irme

Y con la puerta ya cerrada
Dejaré escapar un suspiro.
Otro curso que se acaba,
Otros dos años, otro ciclo.

Cuando pretenda despedirme

Sentiré como me arrancan
Con cada adiós, con cada beso
Un pedacito de ese alma
Que habita en cuerpo de maestro.

Me preguntaré con voz triste

Si queda algo de corazón,
Si os lleváis toda la esperanza
De este viejo lobo gruñón
Que tanto os echará en falta.

¿Quedará algo a lo que asirme?

Y pensaré en cada sonrisa
En cada gesto, en cada cara,
En cada abrazo, en cada día
Que me hicisteis sentir en casa.

Y volveré a sentirme firme.

Al cruzarse nuestras miradas
Se descubre nuestro secreto:
Si yo os di un trozo de alma,
Cada uno me disteis cientos

Sonará el último timbre.
Apagaré la luz al irme
Cuando pretenda despedirme
Me preguntaré, con voz triste
¿Quedará algo a lo que asirme?
Y volveré a sentirme firme.

Pues no pierdo un trozo de alma
Ni me arrancan el corazón
Sino que ahora me acompaña
Vuestro cariño, vuestro calor.



A mis bichos de los cursos 2008-2009 y 2009-2010

Sunday, December 13, 2009

Misterio de diciembre

¿Qué es este extraño misterio
que me hace sonreír sin parar?
¿Por qué siento el corazón ligero
y me llena la felicidad?
¿Quién provoca este sentimiento
de calma, de amor, de paz?
¿Dónde está la causa de todo esto
y hasta cuándo durará?

Me aturde, me noto inquieto
pero lleno de generosidad
y aunque no sé el secreto
de este enigma singular,
veo en tus ojos el reflejo
de la misma alegría y bondad.

En tu sonrisa he descubierto
la causa de mi bienestar:
No existe ningún misterio...
No hay ningún enigma singular.
Es tan solo que de nuevo
sentimos juntos la Navidad.

Wednesday, June 11, 2008

Camino de maestro

¿Sabéis?
Hace ya años que tengo manchados
de tiza los dedos...
y el corazón.
En ocasiones me vence el cansancio
y miro hacia el cielo
con dolor.
Pienso en buscar nuevos campos,
en cambiar de viento,
de profesión.
Y es justo entonces, cuando estoy más cansado,
cuando parece que no puedo
y que diré adiós,
es justo entonces cuando escucho a mi lado,
con tono suave y sincero
una dulce voz:
"¿Qué tema haremos hoy, Pablo?"
"¿Fracciones? ¿Felipe tercero?"
"¿o la digestión?"
Y cuando sorprendido la vista levanto
y con la mirada me enfrento
a la interrogación
Me encuentro con que al otro lado
de mi escritorio repleto
hay otro corazón.
Se llama Xavi o Nessie o Berta o Carlos
o tal vez Kami, Ojitos, Paula o Nacho
Puede ser Jordi, Marc, David o Alberto
Puede ser Paulo, Andrea, Bruno o Edu
Quizás la Roja, la Mixeta, un Mico o un Ratón
O Gisela
O Marina
O María...
o qué se yo...
Pero es justo entonces, al miraros
cuando por fín recuerdo
mi vocación
Y es justo entonces, al escucharos
cuando por fin despierto
de mi aflicción
Y me doy cuenta al contemplaros
Que gracias a ese cariño vuestro
que gracias a vuestro corazón
Sigo cada dia enseñando
Sigo cada día aprendiendo
y que el camino de un maestro
nace del corazón

A mi bichos de los cursos 2006-2007 y 2007-2008

Monday, January 28, 2008

Tren 1110-69 con destino...

Subí al tren una fresca mañana de sábado. La luna nueva acompañaba aquel nuevo viaje, pues el sol apenas asomaba tímidamente por el horizonte. Comprobé mi billete. Efectivamente, era el tren 1110-69. Todavía hoy no sé qué me impulsó a subir, ya que no sabía siquiera el destino al que me conducía. Pero un impulso es un impulso y a veces hay que hacerle caso. Así que entré, busqué un departamento que no estuviera muy concurrido y me senté. Saludé al entrar a una pareja, algo mayor que yo, que parecía muy agradable. Y así inicié mi viaje.

A medida que se sucedían las estaciones fueron subiendo y bajando viajeros al vagón. Algunos se instalaban en el departamento durante un tramo del recorrido, para bajar después. Me resulta curioso comprobar que la mayoría comentaban que se bajaban del tren para hacer transbordo, ya que se dirigían a otro destino, pero en aquel momento no le di importancia. Otros, sencillamente, cambiaban de departamento, buscando quizás otro más espacioso o menos atestado. Y unos pocos sencillamente se bajaban del tren, pues había llegado su estación de destino. En cierta manera era un motivo de tristeza para mí, pues eso significaba que nuestros caminos ya no volverían a cruzarse, aunque nunca se sabe...

Recuerdo muy bien mi impaciencia al principio del viaje. Tenía ganas de llegar a mi destino, de ver cual era la estación en la que tenía que bajarme. ¡Y eso sin saber exactamente cual era! Pero notaba que cuando llegara esa estación lo notaría, lo sentiría en los huesos. O quizá pasara el revisor a avisarme que ahí era donde debía bajar. Quien sabe, era una especie de intuición, de esas que nos dicen que tenemos a veces. Para calmar mi impaciencia, decidí acudir a tomar algo al vagón restaurante.

El restaurante del tren era francamente grande. Pero pese a su enormidad parecía tener todas las mesas ocupadas. Tras unos instantes de observación descubrí que allí la gente compartía la mesa pese a no conocerse de nada. Claro, la necesidad aprieta y a la fuerza ahorcan. Así que busqué un sitio libre y me acomodé como pude. Pronto trabé conversación con mis compañeros de mesa. Como en todo buen vagón de tren, la gente entraba y salía continuamente, se sentaban, cambiaban de mesa, charlaban con unos y con otros... Y así pude entablar una animada charla en la que los contertulios iban cambiado con rapidez. Unos se quedaban más rato y otros partían en seguida. Allí, en aquella mesa, conocí a la joven que adoraba las películas de Sylvester Stallone y que me pareció un tanto casquivana. Cambiaba de mesa con tal rapidez que apenas daba tiempo de saber quien era realmente. Y a un hombre, apenas un par de años mayor que yo, de espíritu aventurero y que resultó ser piloto de helicóptero. Al final resultó que estaba en el departamento vecino al mío, de lo que nos reímos ambos. Recuerdo también a dos chicas, maestras ambas, que pasaron de forma consecutiva por mi mesa. Rubia la una y morena la otra. Timidez y Atrevimiento, se podrían haber llamado. O quizás Espíritu y Carne. Ambas charlaron un rato conmigo para después bajarse del tren y hacer transbordo hacia otro destino. En algunos momentos, la mesa estaba absolutamente repleta. Recuerdo la reunión simultánea de un trío de informáticos, un geólogo, un ingeniero en telecomunicaciones, un ingeniero telemático enamorado de la historia militar, un profesor de dibujo técnico y un jovencísimo chico, sin arte ni beneficio, por el que sentí al instante un afecto muy especial. En fin, que la gente subía y bajaba del tren, entraba en uno u otro departamento, pero al fin y al cabo, todo el mundo acababa pasando por el vagón-restaurante.

Evidentemente, no me pasé el resto del viaje en aquel bar en movimiento. Pero como el viaje se alargaba y no parecía tocar a su fin, lo visité en varias ocasiones. Me pareció curioso comprobar que cuanto mejor me caía una persona de las que conocía en el vagón-restaurante, más cerca se encontraba su departamento del mío. Con una en concreto, aquella chica de mirada triste y alma insondable, me encontré compartiendo departamento. Pronto subió al tren una niña que se unió a nosotros, y descubrí que la pareja que estaba sentada conmigo al principio había cambiado de departamento sin que apenas me diese yo cuenta.

Pero recuerdo especialmente una de las conversaciones que tuve en el bar. Era una mujer, con una sonrisa que iluminaba su cara y un fondo de dolor en su mirada. Descubrí que estaba muy a gusto con ella, pese a que parecía tremendamente impaciente por llegar a su destino. Y fue entonces cuando me di cuenta. En todo el trayecto, apenas me había molestado en mirar por la ventana. Lo hice por primera vez. Pese a la velocidad a la que se movía el tren, lo que veía era impresionante. Tan obsesionado estaba con llegar a mi destino, al igual que ella, que me estaba perdiendo lo más importante del viaje: disfrutar de él.

En el momento de escribir estas líneas, no sé a dónde me conduce este tren. No sé si el recorrido será aún largo o corto. No sé cuantas paradas haremos, quien subirá o bajará, quien estará en mi departamento, en el de al lado o dos vagones más allá. Pero sí he aprendido una cosa. Mientras dure el viaje, descorreré las cortinas, contemplaré el paisaje cambiante y disfrutaré del viaje como quizás nunca había hecho. Y cuando llegue a mi destino y me apee del tren, me daré la vuelta y miraré el nombre de la locomotora y paladearé el sonido de esas cuatro letras: "Vida". Entonces, con paso firme y decidido, me pondré frente al letrero de la estación de destino a la que todos acabamos llegando y leeré con voz firme "Muerte". Y ¿quién sabe? quizás allí encuentre un nuevo tren, o sencillamente me pierda entre las nieblas de esa región. Pero desde luego, nadie podrá decir que no habré vivido plenamente mi viaje.

Sunday, January 27, 2008

Añoranza de una vida nunca vivida

Siento nostalgia por una vida
que jamás llegué a conocer.
En el alma sangra la herida
que abierta y sin contener
llena de memorias perdidas
el corazón que ansía perecer.

Añoranza de la nunca vivida
existencia libre de padecer
que hoy sería bienvenida
si me librase de este querer
que en mi pecho triste anida
sin apagarse ni desaparecer.

Atisbos fugaces de una guarida
en la que puede un amanecer
bailar la música siempre intuida
de las estrellas al anochecer
y sobrevolando con alas raidas
el mañana, el hoy y el ayer
abrazar el alba apenas dormida
y alzar el vuelo para renacer.

Monday, December 10, 2007

Por amor dejar de amar

Paradoja y sinrazón
parecen al ponderar
que tan solo por amor
debo yo dejar de amar

Pues si abro mi corazón
con leal sinceridad
mostrándote mi pasión
Sé que asustada huirás

Y me arrebata el valor
el pensamiento fugaz
de ser para siempre dos
y no ser uno jamás

Y disfrazo mi pasión
tiñéndola de amistad
aunque me rompa de dolor
verte sin poder besar

los labios, el corazón
la sonrisa y tu mirar
y así escojo por amor
desde hoy dejar de amar

Monday, October 29, 2007

Breve

Sólo el viento ha escuchado
el lamento de un corazón
Sólo la lluvia ha contado
las lagrimas que derramó
Sólo el cielo ha contemplado
como se desgarra el alma por amor
Sólo las estrellas han acompañado
la soledad de la desesperación
Sólo tú has logrado
que vuelva mi dolor

Tuesday, October 16, 2007

Mientras mi voz no se rompa

Mientras mi voz no se rompa
seguiré susurrando que te amo.
Mientras mis manos resistan
seguiré sosteniendo tus manos.
Mientras mis brazos aguanten
seguiré sujetándote en un abrazo.
Mientras mis piernas no cedan
seguiré caminando a tu lado.
Mientras mi pecho respire
seguiré tu aliento anhelando.
Mientras mi alma no huya
seguiré estando enamorado

Y el día que mi voz se rompa
y ya no resistan mis manos
y mis brazos no aguanten
y cedan mis piernas al cansancio
y mi pecho ya no respire
y mi alma huya al otro lado,
algo en mí gritará de nuevo
que todavía te sigo amando.

Tuesday, October 02, 2007

No necesito para amarte

No necesito para amarte
ni la dulzura de tus miradas
ni el calor de un beso de tus labios
ni la suavidad de una caricia de tus manos
ni el fragante aroma de tu cuerpo
ni el sonido de un te quiero

No necesito para amarte
ni que me regales tu alma
ni que me prometas amor eterno
ni que me dediques todas tus palabras
ni que me entregues tu cuerpo
ni que me abras tu casa

Y si tuviera tus dulces miradas
y en mis labios el calor de tus besos
y suavemente me acariciaran tus manos
y me acompañara la fragancia de tu cuerpo
y te escuchara un te quiero

Y si me regalaras tu alma
y me prometieras amor eterno
y me dedicaras todas tus palabras
y me entregaras tu cuerpo
y me abrieras tu casa

Por fín podría poner voz a mi sentimiento
y dejar escapar de mis labios cerrados
un "te amo" abierto y sincero

Monday, May 07, 2007

Te echo de menos

Cuando en breve tiempo
ya no estés a mi lado
quiero que sepas bien cierto
que te sigo acompañando;
que la lluvia que insistente
repiquetea en tu tejado
son las lágrimas del que ausente
aún añora tu contacto;
que el sol brillante y reluciente
que calienta tu morada
es el cariño que por ti siente
una entristecida alma;
que ese viento que acaricia
tus mejillas arreboladas
son las manos, hoy perdidas,
del que suplica tu mirada;
que la nube que distraida
oculta la faz del sol
es el suspiro, la tristeza, la ira
de un vacío en el corazón.
Y si en el sol o en la nube
o en la lluvia o en el viento
te parece escuchar un susurro
o quizás un suave lamento,
tranquila, no te asustes...
es solo que te echo de menos.

Monday, September 04, 2006

Homenaje

Hoy no quiero incluír un nuevo poema, sino limitarme, en un humilde homenaje, a añadir un poema de Rudyard Kipling, uno de los autores que más me ha hecho disfrutar. Y no siendo un poema mío, ¿cómo me atrevo a ponerlo aquí? Bueno, para compensar la falta de originalidad me he atrevido a hacer una adaptación (me resisto a llamarla traducción) que incluyo justo tras el poema:


Rudyard Kipling - If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise.

If you can dream-and not make dreams your master;
If you can think-and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools.

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on!"

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with Kings-nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And -which is more- you'll be a Man, my son!



Rudyard Kipling - Si

Si puedes mantener la cabeza cuando el resto
Pierden la suya y te culpan por ello,
Si puedes confiar en ti mismo cuando de ti dudan
Y sin embargo admitir sus dudas,
Si puedes esperar sin cansarte de la espera
O ser engañado sin mentir en respuesta
O al ser odiado no devolver la misma moneda
Y aún así no aparentar excesiva bondad ni sapiencia

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen
Si puedes pensar sin que los pensamientos sean tus fines
Si al Triunfo y al Desastre te puedes enfrentar
Y tratar a ambos impostores por igual
Si puedes soportar oír como tus verdades
Son retorcidas por estafadores falaces
O contemplar destruidas tus posesiones más preciadas
Y agacharte a reconstruirlas con herramientas ajadas

Si puedes juntar todas tus ganancias
Y en un simple cara o cruz arriesgarlas
Y al perderlas todas, volver a los inicios
Sin un lamento por la pérdida, sin un suspiro
Si puedes dedicar corazón, músculo y tejido
A seguir en liza cuando todo está perdido
Y así continuar pese no quedarte ya nada
Excepto la Voluntad que les ordena: “¡Aguanta!”

Si puedes mantener la virtud al hablar al pueblo
Y caminar con reyes sin dejar de ser plebeyo
Si no puede dañarte ni enemigo ni amigo sincero
Si todos cuentan contigo pero nadie en exceso
Si puedes llenar el minuto inclemente
Con sesenta segundos de esfuerzo digno
Tuya será la Tierra y cuanto contiene
Y lo que es más, ¡serás hombre, hijo mío!

Sunday, August 06, 2006

Sin título


Con tristeza en los ojos, me abrazas.

Te sorprende verme tan serio.

Sin hablar, con una simple mirada

Me preguntas por mi secreto.

Quieres saber qué me pasa,

Por qué no encuentro consuelo.

Reclinas la cabeza, preocupada,

Y te apoyas en mi cuerpo...

Ahora debes permanecer callada

No rompas este dulce silencio

Dime, ¿qué escuchas? ¿nada?

Entonces has descubierto el misterio:

Si me han arrancado el alma

¿cómo vas a oír algo en mi pecho?

Tuesday, August 01, 2006

A Cyrano de Bergerac


Quien fuera aquel Cyrano

El nacido en Bergerac;

Quien pudiera, con descaro,

Sus sentimientos expresar

Y ayudado del ingenio

Y de una lengua mordaz

Lanzar pullas y requiebros

Sin timidez ni pesar.

Quien supiera con su canto

A una dama embelesar

Y provocar su desmayo

Con una rima sagaz,

Y escribirle hermosos versos

Bajo otra identidad

Y con nombre supuesto

Llegarla a enamorar.

Quien supiera querer tanto

Que por el hecho de amar

Renunciara a los encantos

De la dama sin piedad

Y entregar amor eterno

Sin respuesta esperar

Renunciando a lo más bello

Que esta vida otorgará.

Quien fuera aquel Cyrano

El nacido en Bergerac...

Saturday, July 29, 2006

Vistaclara

Hace muchos, muchísimos años, en un lejano valle perdido entre altas montañas, existía un diminuto reino llamado Vistaclara. Era tan y tan pequeño, que tan solo tenía una ciudad. Y esa ciudad, por supuesto, se llamaba también Vistaclara.

Pese a su ínfimo tamaño, el reino de Vistaclara era conocido en todo el continente, pues sus habitantes tenían un don sin par: sus ojos estaban dotados de la mágica cualidad de ver todo aquello que desearan. No había obstáculos ni distancias insalvables para la visión de los habitantes de Vistaclara. Y así, eran reclamados sus servicios por reyes y poderosos para hacer uso de su don y aumentar su riqueza y poder. Todos los habitantes de Vistaclara estaban orgullosos de su don y gracias a él vivían entre la abundancia de forma feliz y acomodada.

Bueno, tal vez nos hemos precipitado al decir todos. Había uno entre ellos, un joven, que por un terrible accidente en su nacimiento había perdido un ojo y con él, el don de Vistaclara. Nadie recordaba ya su nombre, pues todo el mundo le llamaba Tuerto.

Tuerto vivía en la antigua cantera abandonada, la que antes de aparecer el don había dado a aquellas tierras el nombre de Buenapiedra, por la calidad del material que de ella se extraía. Los habitantes de Vistaclara se mofaban de Tuerto y lo trataban con desprecio, permitiéndole vivir en la vieja cantera pues era el lugar más lejano a la ciudad que habían podido encontrar. Y se sentían sabios y misericordiosos permitiéndole alimentarse de las sobras de sus mesas. Y se sabían buenos y magnánimos permitiéndole vestirse con los retazos que sobraban de sus trajes. Y se consideraban generosos y piadosos al permitir a Tuerto vivir entre ellos.

Pero llegó el día en que una terrible epidemia asoló el reino. Uno tras otro, los habitantes de Vistaclara se fueron quedando ciegos. Ni los mejores médicos del continente entero supieron hallar un remedio. Y así, con la visión, también perdieron el don que había dado nombre a su reino.

El consejo de sabios se reunió, deliberó, discutió y comunicó su decisión a los habitantes de Vistaclara. Entonces, llamaron a Tuerto para que acudiera ante ellos y le dijeron: “Hermano Tuerto, tú, nuestro más querido hijo, en ti recae ahora nuestra confianza. Te hemos alimentado, te hemos vestido, te hemos alojado. ¿Nos abandonarás ahora que hemos perdido nuestro don? Guíanos hasta la cantera para que podamos reunir piedras y venderlas para que no muramos de hambre en el invierno que se acerca.”

Y Tuerto, compadecido del sufrimiento de sus compatriotas, les asió las manos uno a uno y los guió hacia la cantera, deteniéndose a limpiar el camino para que sus pies no tropezaran, apartando de su paso las ramas para que no les hirieran y confortándoles con palabras amables para que su andar fuera más liviano.

Y cuando ya todos los habitantes de Vistaclara estaban en la cantera, el consejo de sabios se reunió, deliberó, discutió y comunicó su decisión a los habitantes de Vistaclara. Entonces, llamaron a Tuerto para que acudiera ante ellos y le dijeron: “Hermano Tuerto, tú, nuestro más querido hijo, en ti recae ahora nuestra confianza. Te hemos alimentado, te hemos vestido, te hemos alojado. ¿Nos abandonarás ahora que hemos perdido nuestro don? Recoge para nosotros piedras que podamos transportar en nuestras manos para que podamos llevarlas de vuelta y venderlas y así no muramos de hambre en el invierno que se acerca.”

Y Tuerto, alegre de por fin ser útil a sus compatriotas, recogió mil y aún más piedras, escogiendo sólo las mejores, que no fueran demasiado livianas, para que no perdieran valor en el mercado ni demasiado pesadas para que no dañaran las suaves manos de los habitantes de Vistaclara. Y las puso en sus manos para que en un solo viaje de vuelta pudieran llevarlas todas al mercado.

Y cuando ya todos los habitantes de Vistaclara tenían las manos llenas de piedras, el consejo de sabios se reunió, deliberó, discutió y comunicó su decisión a los habitantes de Vistaclara. Entonces, llamaron a Tuerto para que acudiera ante ellos y le dijeron: “Hermano Tuerto, tú, nuestro más querido hijo, en ti recae ahora nuestra confianza. Te hemos alimentado, te hemos vestido, te hemos alojado. ¿Nos abandonarás ahora que hemos perdido nuestro don? Recoge aquel traje de bufón, el de los mil cascabeles, que yace abandonado en el palacio y póntelo para que por el oído nos puedas guiar de vuelta al mercado, pues con las manos llenas de piedras no podremos asir tus fuertes brazos para que nos orientes.”

Y Tuerto, exultante de felicidad por servir a quienes amaba corrió a buscar el traje de los mil cascabeles. Y mientras tanto el consejo de sabios se reunió, deliberó, discutió y comunicó su decisión a los habitantes de Vistaclara.

Tuerto llegó a la cantera entre el alegre tintineo de mil cascabeles. Todos los ciudadanos de Vistaclara lo esperaban allí, sus manos cargadas de piedras y su corazón de esperanza por la decisión del consejo. Y cuando oyeron a Tuerto, empezaron a lanzarle las piedras que para ellos había recogido, guiándose por el sonido de sus cascabeles. No hubo hombre, mujer, niño ni anciano que no diera, al menos una vez, a Tuerto, que murió apedreado.

Y el consejo de sabios se reunió, deliberó, discutió y comunicó su decisión a los habitantes de Vistaclara: “Hermanos, tal vez ahora pasemos hambre, pero por fin podemos ser un pueblo unido, pues hemos eliminado a aquel que en su diferencia, ofendía nuestra igualdad.”

Y es que, ya se sabe, en el país de los ciegos, el tuerto es lapidado.

Para Siempre


En silencio, mientras trabajáis,

Os miro, os observo...

Veintisiete cabezas inclinadas

Sumidas en el esfuerzo.

Pero no es eso lo que veo.

En mi mente se agolpan

Por sorpresa, en silencio

Veintisiete mil vivencias

Ciento veintisiete mil recuerdos.

Aquel abrazo inesperado,

Aquella sonrisa en la mirada,

Aquel guiño compartido,

Aquella lágrima que me partía el alma...

Una clase llena de vida,

De melones, pecosas y futboleros,

De duendes brujas y mafias,

De gacelas, dorys y folloneros.

En resumen, en definitiva,

Una clase llena de bichos

Que han henchido de alegría

El corazón de un maestro...

Han sido dos cursos

Y ojalá fueran doscientos

Porque hoy sigo necesitando

Tener el corazón entero

Y el 22 de junio me arrancan

Sin anestesia ni miramiento

Veintisiete pedazos de alma

Veintisiete trozos de cielo.

Sé que no os vais del todo,

Sé que en verdad no os pierdo

Pero una vez más, necesito decíroslo:

Os quiero


A mis bichos de los cursos 2004-2005 y 2005-2006

¿Qué es la navidad?


- Papá, dime, ¿qué es la navidad?


- Navidad, cielo, es amar

desde lo más hondo del corazón

sin miedo, sin tregua, sin condición...

- Pero, papá, tú siempre me has dicho

que ésa es la forma de querer.

Entonces...

¿Qué es la navidad?


- Navidad, cielo, es pensar

en todos aquellos que hoy sufren

e intentar

que sus vidas sean pronto más dulces...

- Pero, papá, tú siempre me has dicho

que así hay que vivir.

Entonces...

¿Qué es la navidad?


- Navidad, cielo, es dar

sin esperar compensación

con toda el alma, con todo tu amor...

- Pero, papá, tú siempre me has dicho

que sólo eso es compartir.

Entonces...

¿Qué es la navidad?


- Navidad, cielo, es soñar

con un mundo más justo, más humano

en que guerra y violencia sean parte del pasado...

- Pero, papá, tú siempre me has dicho

que por eso hay que luchar.

Entonces...

¿Qué es la navidad?


- Navidad, cielo, es celebrar

la unión y amor de una familia

su contacto, su cariño, su alegría...

- Pero, papá, tú siempre me has dicho

que así tengo que sentir.

Entonces...

¡Ya lo entiendo, papá!

¡Todo el año es navidad!


- Sí, cielo, es verdad,

todo el año debería ser navidad

Hoy he soñado contigo


¿Sabes?

Hoy he tenido un sueño.

Era un sueño simple, sencillo,

Y en su sencillez, tan bello...

Hoy he soñado contigo.


Eras mayor, habías crecido;

Seguías tu propio sendero

Y el camino que habías escogido

No era el que para ti anhelo


No eras la pianista de ensueño

Ni la amazona de oro olímpico

Ni nadabas en dinero

No eras la esposa de un hombre rico

Ni tenías a tus pies todo su imperio


Pero... ¿sabes?


Asía tu mano la de un niño

Y había en tus ojos amor materno

Y una sonrisa en tu compañero

Y dos habitaciones en todo el piso

Y un comedor pequeño, muy pequeño...

Y sin tener nada de todo aquello

Que un padre quiere para su hijo

Eras feliz como solo puedes serlo

Cuando quieres y te sientes querido


¿Sabes?

Hoy no he tenido un sueño.

Hoy he sido bendecido

Con una visión del Cielo...

Hoy he soñado contigo.

La poesía del lobo

Hola a todo el que lea este blog...

Soy una parte del alma de un lobo que vagabundea por éste y otros mundos. En ocasiones, tomo el control de su espíritu, de su mente, de sus manos y hasta de su corazón, para volcar en textos la desazón de su ser. Soy la poesía del lobo.

Nace hoy este blog con la (nada) sana intención de ejercer como repositorio de algunos de mis textos y poemas. No espereis actualizaciones frecuentes, regulares o coherentes. Si escribo algo, y me acuerdo, aquí vendrá colgado. Si no, pues no. De momento, y para aprovechar el día, hoy intentaré colgar algunos textos que ya tengo escritos y guardaditos en el ordenador de casa. Pero a partir de ahí, no sé cuando ni como iré ampliando esto. ¿Quién sabe? a lo mejor no vuelvo a pasar por aquí, como suele ocurrirme con mis blogs; los inicio con ganas y entusiasmo, y luego se apagan ambos y con ellos el blog...